Intérprete de los fenómenos culturales y sociales de la sociedades occidentales contemporáneas caracterizada como posmoderna o posindustrial y cuya característica principal es la de ofrecer al individuo múltiples opciones, un universo abierto (¿Todo es posible?) En donde lo fundamental es la libre circulación de información, personas, diversión y trabajo. Es una verdadera transformación, mutación o ruptura en relación al modelo social anterior que fue el capitalismo industrial moderno y que fue anticipado proféticamente por Baudrillard en la década de los 70. Una de las nociones o conceptos claves en su pensamiento es la de seducción como intercambio simbólico (¿De qué?) La noción de seducción aparece como estratégica para comprender lo que el autor denomino hipercapitalismo, o sociedad posindustrial; hiperrealismo o posmodernismo.
¿Qué es lo qué pasa a partir de los 70? Se introducen nuevas tecnologías que no sólo cambian las condiciones laborales sino que introducen un nuevo saber y otro tipo de cooperación. Y fundamentalmente la producción deja de ser el corazón de las empresas, como sucedía en el modelo anterior. Ahora se trata de controlar la venta y el consumo para lo cual resulta vital la información y la comunicación: la relación con el consumidor pasa ser más importante que la producción.
Todo esto está regido desde la publicidad, los mass media (¿Alguien sabe qué son?) Y las modas que seductoramente impulsan el deseo de consumir. Es decir cambian los patrones de consumo que ya no son el objeto o las necesidades sino el dispositivo de comunicación publicitaria integrado completamente a la producción.
¿Y en la década de los 80? Surge un individuo que hace de la diferencia una cuestión de identidad. Seductor y seducido por los dispositivos de la comunicación: el sujeto posmoderno. Para Baudrillard, detrás del individualismo y el descreimiento actuales no hay liberación alguna sino otra forma de control social: más persuasiva y menos represiva que la sociedad industrial pero no por ello menos dominante.
Resumiendo: Baudrillard considera que hubo una mutación dentro del capitalismo y que implica un pasaje de la sociedad industrial a la posindustrial, llamado hipercapitalismo, en donde la producción ya no es la esfera dominante. Se promueven espacios libres y flexibles en donde lo real se desvanece y sede el paso a la proliferación de imágenes y signos. Surgen las relaciones de seducción o seducción cold. Mundo frío y desencantado que crea un individuo infantil y narcisista. La seducción tampoco es el juego donde uno se refleja y se pierde en el otro, sino una lúdica puesta en escena de una identidad prefabricada a través de modelos de simulación: moda, massmedia y consumo.
sábado, 22 de diciembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
Marisa: vos cómo llegaste a Baudrillard?
Acostumbramos a dudar de nuestra sombra, incluso. Cómo no dudar de aquello que se refleja en el espejo de la experiencia si la hemos cimentado sobre conjeturas hechas explícitas por medio de la percepción y en torno a ésta no terminan de ponerse de acuerdo quienes se entregan a teorizarla e investigarla. Nos movemos por las apariencias, atravesamos el umbral de lo real y decidimos representar el mundo con el auxilio de las ideas. Sin embargo, lo que acontece no necesita de nuestra atención para otorgarse credibilidad, sucede sin más. Es la proyección de este repertorio de hechos naturales en el ámbito de la cultura la que crea el desasosiego y la extrañeza. La disociación entre animismo y ciencia es una de las causas del talante depresivo del hombre moderno, que se niega a oscurecer la razón palmaria en beneficio de la lumbre intuitiva del espíritu. Pero aún más grave que la carencia de voluntad para sobreponerse a la indigestión del logocentrismo es la renuncia a ejercer la objeción, declinando conscientemente todo análisis que suponga cuestionar el sentido del espectáculo que simulamos vivir a diario.
La realidad en sus pliegues: flexiones, reflexiones e inflexiones
Angel L. Pérez Villén
Publicar un comentario