sábado, 15 de diciembre de 2007

Feliz cumpleaños, Mauricio

Además de los deseos bla bla bla, voy a homenajear a la única persona con la que pude superar mi naturaleza eminentemente individualista para componer un dúo voluntariamente. No puedo decir que sea mi alter ego (por suerte para él), pero creo que compartimos un principio epistémológico de hierro: si sospechamos que algo es una mierda, no vamos con vueltas. Y para colmo, coincidimos muy seguido. Con semejante base, sólo resta ponernos manos a la obra para "construir" sobre los escombros que dejó nuestra interpretación radical de la realidad. Porque nunca nos quedamos en la simple queja.
Cuando tuvimos algo que decir, lo pusimos en texto y elucubramos "la lista negra" de 1986, un compendio de denuncias donde tú, compañerito de secundaria, seguramente fuiste escrachado. Cuando nos peleamos cuerpo a cuerpo por una presa de pollo cocinada por una novia del momento, superamos el incidente cocinando nosotros mismos y sin féminas de por medio el maldito pollo al champignon, en un encuentro de solteros de sábados por la mañana que fue un "must".Cuando tuvo la mala idea de insinuar que un terreno baldío podía convertirse en una quinta, le puso el pecho, el lomo y el estómago (esos patys asados con madera de ligustro recién cortada de la planta eran de tránsito lento)

Pero nuestro duetto alcanzó su punto más alto cuando se trataba de desafíos académicos. Nuestro inicio fue bastante pobre, en verdad. Tercer año, prueba de biología en grupos de 2 personas. Pregunta única para desarrollar en 2 horas. A nosotros nos tocó una pregunta que correspondía a la fase oscura de la fotosíntesis. Ninguno de los dos sabía nada. Entregar en blanco no era una opción, entonces decidimos detallar toda la fase luminosa, y cuando llegáramos a la pregunta solicitada, escribiríamos "y tal cosa ocurre en la fase oscura. Punto". 5 minutos para ponernos de acuerdo, 1:55 horas para escribir lo que no nos preguntaban. Mauricio escribía la no-respuesta que yo le dictaba. Comencé a desesperarme porque su velocidad de escritura impediría que escribiera la no-respuesta completa. Imaginan el desastre que significaría dejar incompleta una respuesta que jamás nos preguntaron? Mi psique no lo resistía, y comencé a destratarlo como cuestionable técnica motivadora para que escribiera más rápidamente. Afortunadamente, llegó a terminar a tiempo, y nos sacamos 5. Una especie de premio al esfuerzo caligráfico y la resistencia a la tortura.

Pero la sociedad académica terminó formalmente mucho después de egresar del Dorrego. En 1990 cursaba Administración General, y debía desarrollar un ejercicio competitivo muy reconocido en la UBA, el "caso zapatillas". Si ganás el caso estás en la historia. 3 días antes del gran evento (es una competencia entre equipos), decidí que mis compañeros de grupo eran unos tarados y necesitaba un "real partner", como en los viejos tiempos. Uno de esos que te entiende con una mirada y que aporta cuando tiene que hacerlo. Les dije a mis compañeros que lo dejaran a mi cargo. Terminé en la casa de Mauricio armando el caso. Inicialmente Mauricio proveería sólo la herramienta informática y el tipeo, pero como en tantas cosas contra las que emprendimos, hicimos lo usual: le presentamos batalla hombro con hombro. Mauricio está en la historia como el único ganador del caso zapatillas que nunca cursó en la facu.

Partner, te mando un abrazo. Saludos al movimiento.

1 comentario:

Mariano A. dijo...

Hola Raúl: me encantó tu saludito para "El Sr. Magni" y de paso te digo que, como sabrás, la epistemología es la doctrina de los fundamentos y métodos del conocimiento científico. Se desarrolló en siglo diecinueve como una disciplina independiente de la gnoseología o teoría general del conocimiento.
Sus objetivos se centraron en la unificación del conocimiento aportado por las diferentes disciplinas y el estudio de la teoría del conocimiento. Tras la aparición de la nuevas teorías científicas del siglo veinte, la epistemología se centró en la explicación y verificación de las proposiciones científicas y en el análisis histórico del conocimiento científico.
Pero yo, en cambio, tuve que recurrir al"mataburro" para saber que hay una ciencia capaz de estudiar cómo fue que un tipo como Mauricio sirvió de puente entre un individualista y el mundo exterior.
Para lo que no tengo que usar el diccionario es para saber que están los dos locos de remate, aunque al Mendocino quizás lo salve la paz cordillerana, y que los quiero mucho a los dos ¡manga de putos!
Besos y feliz cumple Mauri.