sábado, 21 de junio de 2008

Bisogno tirare

Reproduzco un extracto de la nota publicada hoy por La Nación, en relación al resurgimiento de los discos de vinilo:


Doce meses atrás se celebró en los Estados Unidos e Inglaterra el Día de la Disquería, en defensa de la función social y cultural de esos entrañables locales repletos de vinilos, con el activo apoyo de figuras como Paul McCartney, Bruce Springsteen, Damon Albarn, Nick Hornby y Cameron Crowe. "Sí, sí, ya sé. Es más fácil bajar música y probablemente más barato. Pero, ¿qué se escucha en tu tienda de descargas favorita cuando vas a visitarla? Nada, eso se escucha. ¿A quién vas a conocer ahí? A nadie. ¿Dónde están los pizarrones que ofrecen carteles para compartir departamentos y puestos en bandas destinadas al estrellato? ¿Quién te va a decir que dejes de escuchar eso y empieces a escuchar esto otro? Okey, ahórrense algunos mangos. El ahorro les costará una carrera, un grupo de amigos copados, gusto musical y, eventualmente, el alma. Las disquerías no te van a salvar la vida, pero te pueden ofrecer una mejor", dijo con su habitual retórica Horny, el escritor inglés responsable de la novela Alta fidelidad (1995), algo así como la primera oda a las disquerías independientes y al vinilo en tiempos de CD al palo, y que tuvo su versión cinematográfica, protagonizada por John Cusack.

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Los argumentos de Hornby son un compendio de medias verdades. Pero suenan bárbaro. Es alguien que se planta y defiende una causa perdida; que reparte por arriba y por abajo para que participes de una batalla ajena. Los que resisten y luchan forman parte de mi mundo perfecto.

1 comentario:

marisa dijo...

Claro que "la perfección" es un poco complicada ¿No?