No soy codicioso, Raúl tampoco lo es y seguramente frente a la posibilidad de manejar un 959 o un 911 Turbo yo también hubiese metido la pata. De todos modos no hay que amargarse porque el tipo jamás iba a hacer que le presten un auto, probablemente quería seber si alguno de los presentes manejaba uno para que le cuente cómo era.
Es bueno recordar que no hay que responder con otra pregunta, algo que todos nosotros hacemos algunas veces pero aún más importante es aprender a no arruinar la segunda mitad de las cosas que nos hacen felices.
Afortunadamente hay metidas de pata que pueden solucinarse, con un poco de suerte Raúl alguna vez se tomará un avión y podrá ir a Stuttgart a disfrutar de la segunda mitad de aquel paseo.
Otros, los verdaderamente codiciosos y repugnantes como los Puccio no pueden solucionar ni remediar nada.
lunes, 7 de julio de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
Creo que me debo una carta de queja a estos germanos por ubicar de guía a una persona insensible a mis necesidades básicas. Reclamaré: a) repetición de la visita con pasajes y estadía a su cargo c) cesión por 48 horas de una unidad a mi elección d) disculpas por escrito.
Todo bajo apercibimiento de no contar más con mi simpatía hacia sus productos en caso de respuesta negativa. Los tengo en mi puño.
No te molestes, si fueron capaces de ponerle el nombre y el escudito al 924, esos tipos son más boliguayos que nosotros.
Aguante el Alfasud ex 1.3
Publicar un comentario