viernes, 18 de julio de 2008

Un poco de esperanza

La verdad es que me cuesta un poco escribir sobre algunas cosas.
No sé por qué pero desde siempre, al escribir, creo que es una necesidad para el lector que el texto sea corto. Puede ser porque soy un pésimo lector de literatura, sin embargo no estoy tan seguro de eso ya que de hecho cuando me intereso en leer algún texto cualquiera, no me importa lo extenso que sea.
Quizás pueda ser porque en el fondo esté pensando: "y a quién mierda le va a interesar aburrirse con lo que estoy escribiendo" o simplemente porque tengo mucho sueño y meterme en la cama para abrazarla a Yeni es una maravilla.
En fin, me gusta escribir corto, pero el problema es que me gusta hablar mucho y entonces se me hace difícil tratar de escribir en diez renglones algo que en mi cabeza ocupa diez tomos.
Para colmo de males quiero hacer un comentario sobre política entonces les prometo que va a ser lo más corto posible.
Desde hace mucho, mucho pero mucho tiempo me siento terriblemente decepcionado con nuestras instituciones y nuestro sistema político, sobre todo empezando por el poder judicial que es el máximo responsable de este desastre.
Y de pronto aparece este muchacho Julio Cobos, nuestro vicepresidente (puesto del poder ejecutivo al que mi vieja le dedicó tanto tiempo explicándome su importancia cuando me enseñaba verdadera instrucción cívica y que normalmente es despreciado hasta por los mismos vicepresidentes) y resume en treinta minutos con palabras de hombre, más que de político, y con huevos de toro cosas que tienen enormes coincidencias con lo que yo siento como ciudadano.
Entonces resulta que de pronto, a las cuatro y media de la mañana de un día en el que tengo que levantarme a las seis, este tipo le mete una dosis de esperanza a mi alma entristecida y lo hace ni más ni menos que desde el poder.
Luego llevo los chicos al colegio y me voy a trabajar. Me cruzo y hablo con mucha gente durante el día, compañeros de trabajo, clientes, amigos, mi viejo... y pico un poquito de diferentes programas de radio (siempre me gustó mucho la radio).
Y saben qué: descubro que casi todas esas personas tienen la misma esperanza que yo y nadie cree que Julio Cobos sea ni el hombre más bueno del mundo ni un ángel salvador, pero a nadie le hace falta que venga un ángel para sentirse esperanzado.
Vuelvo a casa, tomo un par de mates con Yeni, charlamos un ratito y me siento bien, como renovado y con más ganas, diría yo. Me pongo frente al televisor y veo que va a hablar la presidenta, entonces escucho atentamente.
Termina su breve discurso (desde mi interpretación vacío y rebuscado) y otra vez se me parte el corazón.
Habla en tercera persona refiriéndose a algo que no comprendo bien y dice que "muchos no entendieron y alguna vez van a entender". Habla sobre las promesas electorales, sobre "caminar juntos" y durante tres segundos creo que se refiere a las bondades de la concertación.
Pero pasados esos tres segundos me cae la ficha ( sí, soy bastante lento) y me doy cuenta de que está diciendo que el que no entendió es Julio Cobos, y lo hace sin tener la valentía de nombrarlo.
Yo pienso que la que no entendió nada es usted, Señora Presidenta, no entendió nada de lo que pasó durante la madrugada y no lo entendió a su compañero de fórmula.
Pero sobre todas las cosas pienso que usted, con sus pocas palabras de ayer, despreció a los tontos que alguna vez creimos en esas promesas de concertación y cambio que hizo durante su campaña. Puede ser que seamos pocos, pero no nos merecíamos ese desprecio.
De todos modos, esta vez, no voy a perder la esperanza tan fácilmente.

9 comentarios:

Raúl dijo...

Cuando nos veamos te hago un comentario sobre esto.

Mariano A. dijo...

Decime una sola cosa: ¿Pensás que me compré otro buzón y estaba todo armado? Pienso que no.

marisa dijo...

Me parece buenísimo lo que pasó, como ejercicio democrático, para salir de las posturas resignadas del tipo que no se puede hacer nada, etc..., y sobre todo que cada uno se mostró tal cual era y llevó su postura hasta las últimas consecuencias, no hubo posiciones tibias en el conflicto. Hasta creo que fue un trabajo en equipo de parte de los bandos, si es que se pueden llamar así.

Vek dijo...

Vivi cosas desde afuera, desde adentro, miré de costado. Algunas puedo contarlas, otras me siguen revolviendo el estomago. Estaba planchando el uniforme del cole de gimnasia de Julián cuando aparece Saadi hablando y dije: hasta aqui llegó mi amor. Apagué todo y dije: empiezo a mirarme el ombligo, los rastros de creer que participando "algo" ayuda al tacho de basura, etcs.
Me fui a dormir, y el celu 4:55.. msje : "desempato Cobos, aguante la sangre radical"..
No sé si es esperanza... pero que placer!!!...
Otra cosa:
Mariano:no se si tuviste intención o no, pero lo de abrazar a Yeni, es una de las declaraciones de amor mas puras y lindas que lei..

Mark dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Raúl dijo...

Esto nos dejó 2 opciones para el futuro: a) todos con las manos contra la casa rosada, apuntalándola (49%) o todos con las manos contra la rosada, golpeándola (51%)

A mí esto me recordó a la escena de sleepers/hijos de la calle, cuando los internos le ganan el partido de futbol a los guardias. Lo que pasó después, es el precio de la gloria efímera.

laura dijo...

No Mariano, no aburrís para nada con lo que escribís. Ni en esta ocasión, ni en otras. En general porque tenés mucho sentido del humor. Y en este caso porque a lo largo del relato de tu jornada, de una forma simple, expresás muy bien aquello que era tan pero tan oportuno que alguien en el blog debía escribirlo.
Como todos, supongo, estoy cansada de los discursos. Es fácil, se preparan, le dan el tono más adecuado y el efecto es abrumador ... o eso es lo que ellos creen. Discursos, sólo palabras. Las mismas que pueden pronunciar tanto unos como otros. Bellas palabras y malas acciones, inacciones, incoherencia en las acciones. Esperaba un bla bla bla de parte de Cobos que justificara, cualquiera fuera su decisión. Pero en cambio, me sorprendió ver al político hablar como hombre, con sus angustias, con sus emociones. Algo sentí, aunque fuera sólo por un instante, de eso que escribiera Raúl con respecto a las películas ... "aquellas en la que un personaje hace algo que me hace sentir fe en toda la humanidad". Pero no, me cuesta ser crédula y superado el momento, ya estoy tratando de ver qué se trae escondido el personaje. Habrá actuado su guión y jugado a ser aquél que en el momento oportuno con el gesto que todos esperamos ... sólo persigue el rédito de salvar a un radicalismo autodestruido???

laura dijo...

Marisa, a mí lo que no me gustó fue precisamente ver una lucha de bandos por poder, por ver quien domina a quien. No me gustó la soberbia del gobierno, ese abuso de poder que tanto detesto. Escuchar a esta mina, que no es cualquier mina, diciendo que podría dar clases de soja, de vacas ... Pero tampoco me gustó ver a un D'Angelis patotero, o recibir en el celular mensajes al estilo: "esta yegua", "esta hija de puta"
La verdad es que me hubiera gustado que desde el vamos se sentaran a dialogar, no a tranzar, sino a analizar el conflicto a la altura de las circunstancias.

marisa dijo...

Laura todo fue bastante patético, tenés razón en lo que decis, pero esto es lo que hubo y lo que hay, no entiendo como se puede gobernar sin tener idea de como funcionan las economías del interior y en ese sentido valoro la resistencia aunque coincido con raul que esto no ha terminado acá.