miércoles, 11 de febrero de 2009

Breves disquisiciones pedorras

A veces una palabrita puede cambiarlo todo.

La primera de las fuentes de elucubración de hoy se la escuché a Dalmiro Saenz. Mencionaba a una lápida en la que la pareja del difunto escribió "Con quien quise tanto". Qué bueeeeeeeno. No puso "a quien quise tanto", sino "CON quien quise tanto".

La segunda es propia (...). Uno usualmente saluda a quien cumple años diciendo "Feliz cumpleaños". A mí me parece que la frase debería ser "me pone feliz que cumplas años". Otra vez, una diferencia sustancial. Es muy difícil decirla así, al punto que nunca se la pude decir a nadie. Pero siempre lo pienso cuando digo la tradicional "feliz cumpleaños", por eso nunca sueno espontáneo...En realidad, estoy pensando decirlo a mi manera y no me sale. Si alguien lo intenta y lo logra, por favor avisar cuál es el vínculo con el destinatario.

4 comentarios:

Vek dijo...

a veces mi memoria no funciona, en abril es tu cumple???? si me das la fecha Juro no olvidarme de la frase.. y si no, como tengo en mente festejar los 40 en Octubre, y ME PONE FELIZ CUMPLIRLOS, en caso de que te ponga feliz que yo cumpla.. y si no lo pusite a prueba hasta ese momento,empeza a practicar la frase conmigo...
Feliz retorno, sin vos y las respuestas de Marisa y Laura, no hay Blog (perdon Mariano A, pero nuestras acotaciones son demasiado breves)

Raúl dijo...

Hola Vero, gracias por la buena onda. Es muy fácil recordar mi cumple. 2/4, el día que se inició la guerra de Malvinas, el día que murió Juan Pablo II y nací yo (todas desgracias) Gracias por la buena onda, el 20 te lo digo a vos;)

marisa dijo...

Que tema este de los cumples, durante años me olvidé de los cumples de casi todo el mundo, cuando quise rectificar todo el mundo se había alvidado de mis cumples, no es nada sólo soy muy desbolada, aunque reconozco que no hay excusa.

marisa dijo...

Es verdad Vero, tenés una onda bárbara, también quisiera poner lo que hay que poner, pero hay días que no ceso de preguntarme tipo para que carajo, o a donde carajo vamos, a veces parece que te levantan solo para poder derribarte otra vez.