martes, 24 de febrero de 2009

Otra polémica! (yo no fui)

En Sobre Héroes y Tumbas, Sábato se despacha contra Borges a través de un personaje. Acá va:


Sí -admitió Rinaldini- lo que no tolero son sus divertimentos filosóficos, aunque mejor sería decir seudofilosóficos. Es un escritor ingenioso, seudificador. O como dicen los ingleses, sofisticado.

- Sin embargo, padre, en un periódico francés se habla de la hondura filosófica de Borges.

....

Encendió dos cigarrillos y dijo:

Vea, tome cualquiera de esos divertimentos. La biblioteca de Babel, por ejemplo. Allí sofistica con el concepto de infinito, que confunde con el de indefinido. Una distinción elemental, está en cualquier tratadito desde hace 25 siglos. Y naturalmente, de un absurdo se puede inferir cualquier cosa. Ex absurdo sequitur quodlibet. Y de esa confusión pueril extrae la sugerencia de un universo incomprensible, una especie de parábola impía. Cualquier estudiante sabe y hasta me atrevería a conjeturar (como diría Borges) que la realización de todos los posibles es a la vez imposible. Puedo estar de pie y puedo estar sentado, pero no al mismo tiempo.

-Y del cuento sobre Judas?

- Un cura irlandés me dijo un día: Borges es un escritor inglés que se va a blasfemar a los suburbios. Habría que agregar: a los suburbios de Buenos Aires y de la filosofía. Es razonameinto teológico que presenta el Señor Borges -Sorensen, esa especie de centauro escandinavo porteño no tiene razonamiento casi ni la apariencia. Es teología pintada. Yo también, si fuese pintor de la escuela abstracta, podría pintar una gallina mediante un triángulo y unos puntitos, pero de eso no podría sacar caldo de gallina. Ahora bien, es intencionado en Borges ese juego, o es natural? Quiero decir: es un sofista o un sofisticado? El tema de esa burla no es tolerable en ningún hombre honrado, aunque se diga que se pura literatura.

-En el caso de Borges es pura literatura, él mismo lo diría

Ahora estaba enojado.

-Estos fantaseos benévolos con Judas denotan una tendencia a la malicie y a la cobardía. Se recula ante las cosas supremas, ante la bondad y ante la maldad suprema. Así hoy un mentiroso no es un mentiroso: es un político. Se trata elegantemente de salvar al diablo. No es tan negro el diablo como lo pintan, vamos!

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Como en tantas otras cosas, sospecho que tener la razón es lo de menos. Porque no son esas jugarretas que denuncia justamente unas de las cosas más admirables de sus cuentos?

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